
Por: Sergio Chapman
A través de un proyecto especializado diferentes entes buscan las vías para promover la recuperación del Cementerio de los Extranjeros, ubicado en Punta de Mulatos, estado La Guaira.
Participan en esta iniciativa la Escuela de Antropología de la Universidad Central de Venezuela (UCV), la logia Unanimidad N° 3 y la Oficina de Patrimonio Cultural y Natural del municipio Vargas, de la cual el antropólogo Abilio de Oliveira fue coordinador recientemente.
“Buscamos consolidar el necroturismo en el camposanto para fomentar su conocimiento y garantizar su autosustentabilidad, considerando su doble declaratoria como Patrimonio Cultural municipal y nacional”.
Relata este historiador que el Cementerio de los Extranjeros es un espacio sumamente importante porque está vinculado con la masonería.
“Muchas de las personalidades, allí inhumadas, fueron miembros de esta institución, especialmente de la logia Unanimidad N° 3, la cual tiene más de 200 años de existencia”.
“Hasta ahora han sido ubicados 12 de sus Venerables Maestros, así como más de otros 60 miembros de este respetable taller. A esto se suman diversos familiares vinculados a ellos”.
Otros elementos destacados, de este cementerio, son sus diversos estilos artísticos y lápidas. “Esto es fundamental, pues en ellos se manifiesta el trabajo de importantes artistas funerarios de la época”.
Entre los masones que allí se encuentran destaca Federico Lessmann, considerado el padre de la fotografía en Venezuela.
Historia
“El origen del Cementerio de los Extranjeros se debe, en gran medida, a la intolerancia religiosa predominante en el siglo XIX”, destaca Abilio de Oliveira.
En aquel entonces, las autoridades eclesiásticas venezolanas negaban sepultura en los cementerios católicos a quienes profesaran otros credos, principalmente protestantes, anglicanos y judíos, así como a miembros de la masonería.
A Venezuela arribaron ciudadanos de diversas nacionalidades, particularmente alemanes, holandeses, franceses y estadounidenses.
Esta negativa del clero católico motivó a que un grupo de extranjeros, incentivados por el cónsul inglés Sir Robert Kerr Porter, constituyera en 1852 la Sociedad del Cementerio de los Extranjeros.
Tras las gestiones iniciales, adquirieron del señor Robert Syers un terreno situado en el sector comprendido entre Guanape y Punta de Mulatos.
En 1822 se constituyó en La Guaira la logia Unanimidad N° 3, como resultado de organizaciones previas. Esta institución mantuvo una notable influencia en la sociedad litoralense durante todo el siglo XIX y parte del XX.
Los principales impulsores de la sociedad, que fundó el Cementerio de los Extranjeros, conocido también como “de los Ingleses”, fueron los ciudadanos Nolting y Runge. Este camposanto, establecido hacia 1844 para el entierro de los no católicos, estuvo integrado en sus inicios por cuatro miembros de la mencionada logia.

Simbología
A partir de las investigaciones realizadas, se identificó la presencia de diversos símbolos masónicos en este cementerio. El hallazgo abrió nuevas perspectivas para la comprensión de la cultura funeraria en el país.
El antropólogo Abilio de Oliveira detalla que entre estos elementos figuran
Amapola: Simboliza el capullo del alma humana y el florecimiento de la mente y la consciencia.
Antorcha: Identificada con el sol y el fuego, constituye para la masonería el símbolo de la purificación a través de la iluminación.
Ancla: Representa la salvación y la esperanza (en el contexto masónico, también alude a una vida bien cimentada ante las tempestades).
Azucena: Representa la pureza y la integridad del espíritu.
Cadena: Sus eslabones simbolizan a los masones esparcidos por el mundo; su unión representa la solidaridad armónica y el lazo fraternal que no debe romperse jamás.
Columna truncada: En la estética funeraria masónica, alude a la vida interrumpida y remite a la idea de la obra iniciada que queda inconclusa en este plano terrenal.
Corona de palma: Señala el triunfo sobre la muerte y la trascendencia del individuo. Asimismo, su flor se asocia con la brevedad de la existencia humana.
Calavera y tibias: Representa la finitud de la vida física. En el contexto masónico, es un recordatorio de la mortalidad y se asocia a la esquematización del cráneo y los huesos cruzados.
Dos antorchas cruzadas: Representan la extinción de la vida. La cinta con el nudo marca la unión entre los masones.
Flor de lis: Emblema de la iluminación y atributo del Señor, sinónimo de pureza y virginidad.
Hiedra: Debido a su verdor permanente, esta enredadera simboliza la inmortalidad y la vida eterna.
Monograma IHS: Se interpreta como el triunfo a través de la luz (lux) de la iniciación; es decir, la victoria espiritual del iniciado sobre las tinieblas.
Hoja de acanto: Representa el triunfo sobre las dificultades.
Obelisco: Alude a la resurrección.
Palma: Es la victoria que se consigue mediante las virtudes y los méritos.
Piedra bruta: Significa la labor que el masón debe realizar al desbastarla o pulirla, para perfeccionar su carácter y su conducta.
Piso de mosaico: Representa el piso blanco y negro del Templo de Salomón.
La yuxtaposición de sus colores simboliza la luz y las tinieblas, el día y la noche; y todos los pares de opuestos y complementarios, es decir las dualidades cósmicas derivadas de la unidad de un mismo principio, siendo un equivalente del símbolo oriental del yin-yang.
Rosa: Simbolismo vinculado a la regeneración, resurrección, inmortalidad, amor, imagen de la discreción, la inocencia y la virtud.
Alude a los goces, las penas y su breve duración.
Sauce llorón: Se refiere a la resurrección y la inmortalidad. Simboliza tristeza, el luto y la nostalgia.
Tronco: Significa la beneficencia, caridad y la solidaridad.
Referentes
Otros camposantos, con características similares al de Punta de Mulatos, son el de La Recoleta en Argentina, el Dos Prazeres en Portugal y el Necrópolis de Cristóbal Colón en Cuba.
“Que la sabiduría y el poder cósmico nos acompañen e iluminen por el sendero de la eternidad”, dice Abilio de Oliveira.
¡Qué así sea!






Deja un comentario