Mujeres: ¡Multitud Poderosa!

El pasado 8 de marzo el mundo celebró nuevamente el Día Internacional de la Mujer. Por ese motivo, en todo el país se realizaron encuentros extraordinarios para rendir honores al ser del que provenimos todos los integrantes de la especie humana.

La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco, por sus siglas en inglés) relata en su página web en español que la fecha nació de las actividades de los movimientos sindicales a principios del siglo XX en América del Norte y Europa.

El primer Día Nacional de la Mujer se celebró en Estados Unidos el 28 de febrero de 1909, para conmemorar el aniversario de la convocatoria a huelga de las trabajadoras textiles, hecho acontecido en Nueva York en 1908.

En 1917 otras mujeres, esta vez en Rusia, también decidieron protestar por pan y paz el último domingo de febrero, que cayó un 8 de marzo según el calendario gregoriano, suceso que fue determinante para la adopción, en esa nación, del voto femenino.

En el presente la fecha ha tomado una nueva dimensión global. El creciente movimiento internacional para las mujeres está ayudando a que la conmemoración sea un elemento unificador de fortalecimiento de sus derechos, así como de apoyo a sus participaciones en los ámbitos político, social, cultural y económico, advierte la Unesco.

Como parte de los homenajes que se le hicieron a las mujeres, el economista Sixto López, Gran Maestro de la Gran Logia Nacional Venezolana y presidente de la Sociedad Franco Venezolana de Ingenieros y Científicos (SFVIC), señaló: “En el momento de la concepción somos llevados a una cámara de reflexión, el vientre de nuestras madres, en el que nos brindan su primer cariño y nos permiten palpar, de manera innata, nuestra primera vista interior. Es el lugar desde el que se empieza a buscar la piedra oculta de la existencia.
Por ser elementos dadores de vida, apenas sienten a sus bebés en las entrañas, meditan y preguntan en su interior: ¿Qué le debemos a Dios? ¿Qué le debemos a nuestros semejantes? ¿Qué nos debemos a nosotros mismos? Posteriormente preparan su testamento filosófico, porque con cada alumbramiento renacen para ser más emprendedoras. Cuando dan a luz nace una esperanza para la humanidad. Con ellas se comprende lo maravilloso de estar en este planeta.

Donde estén siempre demuestran su espíritu de lucha. No se amilanan ante lo que el destino les ponga por delante. Pasan con éxito las pruebas del aire, agua, fuego o cualquier otra. Son las administradoras de nuestras casas, son policías, bomberos, secretarias, gerentes, ingenieras, médicos, abogadas, etcétera, etcétera, etcétera. Son los timoneles de la vida. Debemos exaltarlas por los siglos de los siglos.

‘El Señor anuncia la palabra y las mujeres que la proclaman son una Multitud Poderosa’ (Salmo 68 de la Biblia Nueva Versión Internacional’).

!¡Qué vivan todas las mujeres de la tierra!

¡Qué el Creador las bendiga!

¡Salud, Fuerza y Unión!

¡Libertad, Igualdad y Fraternidad!

Reciban el Abrazo Fraternal”, dijo  el Gran Maestro de la Gran Logia Nacional Venezolana Sixto López.

Autor: QH Lic Sergio Chapman

G.L.N.V. felicita a los jóvenes en su día

El 12 de febrero de 1814 el hermano José Félix Ribas demostró el coraje de los jóvenes venezolanos.

Con Salud, Fuerza y Unión; la protección del Gran Arquitecto del Universo; y en aras de la Libertad, Igualdad y Fraternidad, logró una victoria, ejemplo para las generaciones del pasado, del presente y del mañana, capitaneando cerca de 1.500 jóvenes, que no se amilanaron para derrotar a los experimentados hombres de guerra del ejército invasor, que los doblaba en número y que tenía al sanguinario realista José Tomás Boves a la cabeza.

El enfrentamiento, conocido en la historia como Batalla de La Victoria, dio pie a que el 10 de febrero de 1947 la Asamblea Constituyente de aquel entonces decretara que todos los 12 de febrero se celebrara en Venezuela el Día de la Juventud.

Con ocasión de tan magna fecha, la Gran Logia Nacional Venezolana felicita a los jóvenes por ser el motor impulsor del progreso del país.

“Su gloria es la fuerza” (Proverbios 20:29).

Autor: QH Lic. Sergio Chapman

228° Aniversario del natalicio del QH Antonio Jose de Sucre. «Yo no me olvidare de Usted…!!!

Monumento a Sucre en Ayacucho (Pampa la Quinua) Perú

Cumaná está de fiesta celebrando un nuevo aniversario de la iniciación en el Plano Terrenal del Querido Hermano Antonio José de Sucre el “Gran Mariscal de Ayacucho”, hecho acontecido el 3 de febrero de 1795.
Una Plancha, insertada en el libro “Barsa (de consulta fácil)”, señala que “en 1819 se unió a Bolívar en la campaña de la Nueva Granada, y en la toma de Bogotá puso en evidencia su talento militar y su capacidad diplomática”. El texto igualmente indica que “en Ayacucho (1824) logró derrotar decisivamente, en memorable batalla, a los realistas, con lo que se obtuvo la emancipación del Perú y de la región que después se llamó Bolivia”.
En el prólogo de Bolívar y Sucre Diálogo Epistolar de la Grandeza, el historiador José Luis Salcedo Bastardo manifestó que “con plena identificación de objetivos y de propósitos, Bolívar y Sucre entendieron y libraron la lucha emancipadora con proyección continental. Pensamiento y acción, de coincidentes designios, para el logro de grandes propósitos que aún esperan de nosotros su definitiva realización. Bolívar y Sucre nos dejaron abierta la ruta y señalado el mandato de dimensión hemisférica. Crearon los obligantes antecedentes de la Integración solidaria y de la colaboración fraterna entre los países latinoamericanos, para alcanzar metas de acción común hasta forjar la gran Patria Latinoamericana”.
De ese libro extraemos la carta que Sucre escribiera a Bolívar titulada en el texto como “El Triunfo de Ayacucho (9/12/1824):
Excelentísimo Señor Libertador:
El campo de batalla ha decidido. Por fin el Perú corresponde a los hijos de la gloria. Seis mil bravos del Ejército Libertador han destruido en Ayacucho los diez mil soldados realistas que oprimían esta República: los últimos restos del poder español en América han expirado el 9 de diciembre en este campo afortunado. Tres horas de un obstinado combate han asegurado para siempre los sagrados intereses que V. E. se dignó confiar al Ejército Unido.
Han pasado cuatro horas que terminó la batalla, y diferentes cuerpos persiguen los dispersos enemigos en varias direcciones. Por este momento el Ejército Libertador ofrece a V. E., como un trofeo en Ayacucho, catorce piezas de artillería, dos mil quinientos fusiles, más de mil prisioneros, entre ellos el Virrey La Serna y sesenta Jefes y Oficiales, más de cuatrocientos cadáveres y heridos enemigos, y multitud de otros elementos militares.
Calcula nuestra pérdida en ochocientos o mil hombres; pero la mayor parte heridos, y entre ellos, treinta Jefes y Oficiales. No hay tiempo para hacer detalles; pero me apresuro a dar a V. E. este parte que le será altamente satisfactorio. Mañana podré informar a V. E. de los pormenores, y serán más nuestros despojos. Espero que algunos Generales enemigos caerán en nuestro poder, por estar cortados por todas partes y prevenidos convenientemente. Entre tanto debo instruir a V. E. que me he tomado la libertad de conceder a nombre de V. E., de Colombia, del Congreso y del Gobierno, varios premios, después de la victoria, a los Generales, Jefes y Oficiales que más han brillado en la célebre jornada que ha afianzado eternamente la Independencia del Perú y la paz de América.
El Comandante Medina, Edecán de V. E., y mi Edecán el Capitán Alarcón, tendrán la honra de poner en manos de V. E. esta nota y de presentarle mi humilde respeto y la consideración más distinguida.
Dios guarde a V. E.
Antonio José de Sucre.
“Barsa (de consulta fácil)” relata que “el 4 de junio (de 1830), se internó en la zona montañosa de Berruecos, donde fue herido de muerte por alevosos emboscados.
En Turbaco, el 26 de mayo de 1830, el Libertador Simón Bolívar escribió a el Gran Mariscal de Ayacucho: “Yo no me olvidaré de Ud. cuando los amantes de la gloria se olviden de Pichincha y Ayacucho”.
El recuerdo de Sucre por siempre vivirá.

Preparado por el QH Sergio Chapman, miembro de la R.L. Arca de la Alianza N° 224. Or. de Caracas.

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