
A comienzos del siglo XX, el Rito Emulación llegó a Francia de la mano de la Grande Loge Nationale Indépendante et Régulière, precursora de la actual Grande Loge Nationale Française. Su consolidación se dio tras la traducción del ritual en los años veinte, marcando un hito en la preservación de los antiguos deberes de los constructores, fieles al simbolismo operativo del arte de edificar.
Este rito, estructuralmente enriquecido por el Acta de Unión que dio origen a la Francmasonería moderna, se distingue por ser el corolario del acto fundacional de la Gran Logia Unida de Inglaterra. En 1717, cuatro logias londinenses se federaron, dando nacimiento al concepto de obediencia masónica. En 1723, las Constituciones de Anderson consagraron la creencia en Dios como principio esencial de la Masonería de tradición.
La célebre querella entre los “Antiguos” y los “Modernos”, surgida en 1751, culminó en 1813 con la firma del Acta de Unión, que reafirmó la pureza de la Masonería en tres grados: Aprendiz, Compañero y Maestro, incluyendo el Orden Supremo del Santo Arco Real de Jerusalén.
De esta reconciliación nació el Rito inglés de Reconciliación, bajo los auspicios de la Loge de Réconciliation y la Grand Steward Lodge, y finalmente, en 1823, con la creación de la Emulation Lodge of Improvement, que fijó el canon definitivo del rito.
La GLNV honra esta tradición viva, reconociendo en el Rito Emulación no solo una práctica ritual, sino una expresión de unidad, fidelidad y continuidad histórica que enlaza a los masones de hoy con los constructores de ayer.
Nos complace que el Triangulo MacGregor Mathers N° 4, afiliado a nuestro Gran Oriente, una vez que sea logia en isntancia, trabajara con este hermoso Rito.






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