
Cumaná está de fiesta celebrando un nuevo aniversario de la iniciación en el Plano Terrenal del Querido Hermano Antonio José de Sucre el “Gran Mariscal de Ayacucho”, hecho acontecido el 3 de febrero de 1795.
Una Plancha, insertada en el libro “Barsa (de consulta fácil)”, señala que “en 1819 se unió a Bolívar en la campaña de la Nueva Granada, y en la toma de Bogotá puso en evidencia su talento militar y su capacidad diplomática”. El texto igualmente indica que “en Ayacucho (1824) logró derrotar decisivamente, en memorable batalla, a los realistas, con lo que se obtuvo la emancipación del Perú y de la región que después se llamó Bolivia”.
En el prólogo de Bolívar y Sucre Diálogo Epistolar de la Grandeza, el historiador José Luis Salcedo Bastardo manifestó que “con plena identificación de objetivos y de propósitos, Bolívar y Sucre entendieron y libraron la lucha emancipadora con proyección continental. Pensamiento y acción, de coincidentes designios, para el logro de grandes propósitos que aún esperan de nosotros su definitiva realización. Bolívar y Sucre nos dejaron abierta la ruta y señalado el mandato de dimensión hemisférica. Crearon los obligantes antecedentes de la Integración solidaria y de la colaboración fraterna entre los países latinoamericanos, para alcanzar metas de acción común hasta forjar la gran Patria Latinoamericana”.
De ese libro extraemos la carta que Sucre escribiera a Bolívar titulada en el texto como “El Triunfo de Ayacucho (9/12/1824):
Excelentísimo Señor Libertador:
El campo de batalla ha decidido. Por fin el Perú corresponde a los hijos de la gloria. Seis mil bravos del Ejército Libertador han destruido en Ayacucho los diez mil soldados realistas que oprimían esta República: los últimos restos del poder español en América han expirado el 9 de diciembre en este campo afortunado. Tres horas de un obstinado combate han asegurado para siempre los sagrados intereses que V. E. se dignó confiar al Ejército Unido.
Han pasado cuatro horas que terminó la batalla, y diferentes cuerpos persiguen los dispersos enemigos en varias direcciones. Por este momento el Ejército Libertador ofrece a V. E., como un trofeo en Ayacucho, catorce piezas de artillería, dos mil quinientos fusiles, más de mil prisioneros, entre ellos el Virrey La Serna y sesenta Jefes y Oficiales, más de cuatrocientos cadáveres y heridos enemigos, y multitud de otros elementos militares.
Calcula nuestra pérdida en ochocientos o mil hombres; pero la mayor parte heridos, y entre ellos, treinta Jefes y Oficiales. No hay tiempo para hacer detalles; pero me apresuro a dar a V. E. este parte que le será altamente satisfactorio. Mañana podré informar a V. E. de los pormenores, y serán más nuestros despojos. Espero que algunos Generales enemigos caerán en nuestro poder, por estar cortados por todas partes y prevenidos convenientemente. Entre tanto debo instruir a V. E. que me he tomado la libertad de conceder a nombre de V. E., de Colombia, del Congreso y del Gobierno, varios premios, después de la victoria, a los Generales, Jefes y Oficiales que más han brillado en la célebre jornada que ha afianzado eternamente la Independencia del Perú y la paz de América.
El Comandante Medina, Edecán de V. E., y mi Edecán el Capitán Alarcón, tendrán la honra de poner en manos de V. E. esta nota y de presentarle mi humilde respeto y la consideración más distinguida.
Dios guarde a V. E.
Antonio José de Sucre.
“Barsa (de consulta fácil)” relata que “el 4 de junio (de 1830), se internó en la zona montañosa de Berruecos, donde fue herido de muerte por alevosos emboscados.
En Turbaco, el 26 de mayo de 1830, el Libertador Simón Bolívar escribió a el Gran Mariscal de Ayacucho: “Yo no me olvidaré de Ud. cuando los amantes de la gloria se olviden de Pichincha y Ayacucho”.
El recuerdo de Sucre por siempre vivirá.
Preparado por el QH Sergio Chapman, miembro de la R.L. Arca de la Alianza N° 224. Or. de Caracas.







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