
El Equinoccio de Otoño es un suceso astronómico que representa el cambio de estaciones durante el año: el 23 de septiembre en el Hemisferio Norte y el 20 de marzo en el Hemisferio Sur, marcando el inicio del otoño.
Como en las leyendas en que reposan los Misterios y los cultos de los pueblos antiguos, los rituales de la iniciación masónica en sus tres grados simbólicos constituyen una alegoría de la marcha aparente del Sol por los doce signos del Zodiaco y sus evoluciones en el ciclo de uno año, así como sus efectos en la Naturaleza manifestados en la
Primavera, el Verano, el Otoño y el Invierno.
GRADO DE APRENDIZ MASÓN
Esta primera etapa de la iniciación masónica representa dramáticamente el origen, el nacimiento del Sol y tiene lugar en el periodo comprendido del 21 de diciembre al 21 de marzo, del Solsticio de Invierno al Equinoccio de Primavera.
GRADO DE COMPAÑERO MASÓN
Este grado representa el periodo del 21 de marzo al 21 de septiembre, del Equinoccio de Primavera al Solsticio de Verano. Al igual que el Sol que da forma y hermosura a la Naturaleza, el iniciado continúa simbólicamente su progreso masónico por las constelaciones de Géminis, Cáncer, Leo y Virgo.
GRADO DE MAESTRO MASÓN
En la alegoría solar, este grado representa el periodo del 21 de septiembre al 21 de diciembre, del Equinoccio de Otoño al Solsticio de Invierno. El recorrido aparente del Sol abarca de la constelación de Géminis a la de Capricornio.
Pero a final de cuentas el Sol nunca muere, pues renace al término de su ciclo anual en la bóveda celeste.
La Palabra Perdida siempre es reencontrada.
El Bien siempre triunfa sobre el Mal como la Luz sobre las Tinieblas.
El Maestro Masón muere para el vicio y la ignorancia, pero renace a la Virtud y la Ciencia.
Sale del reino de la Ignorancia, de la Hipocresía y de la Ambición y vuelve regenerado a la vida.
Es un hombre perfeccionado y como tal debe ser modelo para los demás.
En lo esotérico, el Maestro Masón representa al Sol deificado.






