Ágape fraternal, su simbolismo

El tomar alimentos y bebidas como acto ritual se remonta a tiempos inmemoriales, encontrándose en los misterios más antiguos y formando parte de las tradiciones místico religiosas de casi todas las culturas, inclusive en aquellas en apariencia carentes de contacto.

Trataremos de exponer a grandes rasgos la correlación simbólica entre el Pan, el Vino y la Copa, materiales que conforman el eje sobre el que gira el Ágape Fraternal que debe practicarse regularmente al final de la Tenida (también de manera solemne en ciertos grados superiores) y que al unirse expresan una idea conjunta que a la vez constituye uno de los conceptos medulares de la filosofía masónica en general. el Ágape Fraternal es sin lugar a dudas un acto de Unión, o mejor dicho, de Comunión en fraternidad, tanto de carácter material como espiritual.

El pan se encuentra presente en la Cámara de Reflexión y en otros símbolos de la Masonería en donde adquiere un profundo significado en cuanto a la idea de producción para la reproducción, de acción fecunda dentro de la continuidad. El trigo como todo símbolo vegetal, aparece en las tradiciones de diversas culturas siendo representativo de resurrección e inmortalidad; en tal sentido, encuentra su base filosófica simbólica en el antiguo misterio del Árbol del Mundo. En él vemos que el fruto de la planta (el grano) encierra dentro de su cobertura tanto la esencia de sí misma como la garantía de su continuidad vital.

El Vino por su parte, representa la propia virtud natural, las cualidades innatas, sin alteraciones degradantes. Es la esencia espiritual, la realidad interior, alimento del espíritu. Al igual que el Pan, el Vino representa unidad, permanece inmutable en su esencia, inmanente; es producto que se mantiene estable, uniforme hasta la última gota, pero que corre el peligro de verse alterado y corrompido si se contamina con un elemento ajeno o si no se elabora con los Frutos y métodos adecuados, convirtiéndose de elixir divino y vital en veneno mortal.

La Copa podemos descubrir que estando junto a sus homólogos, el Cáliz, el Corazón, el triángulo de base invertida, etc., comparte con las alegorías del Vino y el Pan la característica de representar Unificación, Vida y Permanencia, complementándolas para expresar un concepto más acabado.

Algunas conclusiones:

  1. El comer y el beber con propósitos rituales se ha realizado desde las épocas más remotas,
  2. inclusive en culturas en apariencia carentes de contacto alguno y aun en la actualidad.
  3. Aunque individualmente los símbolos del Pan, el Vino y la Copa, utilizados ritualmente tienen sus rasgos particulares, sintetizados en el Ágape Fraternal conforman en esencia una idea común, simbolizando un acto de Unión para compartir en Fraternidad y con Pureza de cuerpo y espíritu, la Vida y el producto de nuestro Trabajo material, intelectual y espiritual, verdadero Alimento de inmortalidad para nuestras almas.
  4. Conociendo los alcances de su poder simbólico, la Francmasonería recogió esta costumbre, adaptándola a su sistema ritual, y con ello consiguiendo una genial síntesis de sus principios fundamentales, que podemos resumir brevemente en tres postulados:
    • LIBERTAD, en la capacidad Creativa individual de los frutos (los Hermanos), expresada a través del principio de la Libertad de Conciencia.
    • IGUALDAD, en el origen, la forma y las potencialidades de cada uno, siendo responsables TODOS, de nuestra superación y calidad, individual y colectiva.
    • FRATERNIDAD, al conjugarse cada fruto para formar una sola Esencia vital y permanente, de la cual nos alimentamos hoy, desde siempre y hasta mañana por toda la eternidad.

No obstante todo su profundo significado simbólico, filosófico y esotérico, someramente dibujado en las líneas anteriores, en la Masonería el Ágape es una parte de la Tenida de Ordinaria que se ha perdido en las logias simbólicas, en aras de un pragmatismo productor de una simplificación innecesaria del ceremonial, que refleja poca atención a nuestros antiguos usos y costumbres, cuando no una evidente profanidad, pues se abrevian fórmulas y hasta partes completas del ritual so pretexto de lo corto de tiempo de que se dispone para la tenida, pero saliendo de ella se aprovecha para comer y beber en restaurantes y bares sin la menor preocupación por el tiempo.

El Ágape lo debemos conservar en todos los Ritos como aquella parte indispensable dentro de la tenida, con la cual se cierran los trabajos. Si bien en atención a su promesa de silencio como parte de su formación iniciática los aprendices no pueden hacer uso de en trabajos abiertos, pero durante el Ágape pueden expresar todas sus preguntas, dudas, etc. mismas que serán atendidas y comentadas por los maestros y los demás hermanos presentes. A tal efecto, después de realizada la Cadena de Unión, el Venerable y los Vigilantes se dirigen mallete en mano a donde se celebrarán los trabajos de mesa y conceden la palabra en el orden acostumbrado. La tenida de Ordinaria se cierra al momento en que el Venerable da un golpe de mallete en la mesa.

Fuente: Extracto del artículo publicado por José Ramón González Chávez, Gran Canciller de la Gran Logia Nacional de Canadá para América Latina, en el nº 62 de la revista Retales de Masonería. El contenido se encuentra bajo licencia Creative Commons CC BY-NC-ND 3.0

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