La Masonería en los dibujos animados

El dibujo animado es uno de los géneros audiovisuales de mayor difusión e impacto.

Primariamente destinados al público infantil, tienen encriptados conceptos y códigos que son propiedad de la adultez. Y, seguramente, son causa de improntas que dejan grabadas en las mentes niñas para ser portadas durante toda la vida. La masonería es provocadora, tanto por desconocimiento como por vinculársela a fenómenos conspirativos que definen los destinos de la humanidad.

Por eso no es extraño que varios dibujos animados hayan recurrido a las fuentes de la masonería para encontrar temas en varios de sus capítulos.

Con “Los Picapiedra” hay que dar menos explicaciones, la serie animada todavía perdura en la memoria, al menos de los que ya peinamos canas (o casi no peinamos). Producida por Hanna-Barbera, su título en inglés es “The Flintstones”. Estuvo en el aire hasta 1966 con un total de 166 episodios, también se hicieron algunos especiales y películas. Los Picapiedra podría catalogarse como una distopía animada, destinada a público adulto por la problemática que plantea. Transcurre en un pueblo llamado Piedrabuena en una Edad de Piedra caracterizada por valores de la sociedad norteamericana de mediados de siglo XX. Los personajes centrales pertenecen a dos familias: Los Picapiedra (Pedro y Vilma) y los Mármol (Pablo y Betty). Exponen conflictos laborales, la maternidad, la infertilidad, las complejas relaciones entre suegros y yernos, el consumismo, la ludopatía.

De manera recurrente Pedro Picapiedra y Pablo Mármol asisten a reuniones de un club selecto masculino denominado “Logia de los Búfalos Mojados”. Quienes integran esa logia deben ser personas de buen corazón y fuertes (comparar con lo que sostiene la masonería: libre y de buenas costumbres). Los iniciados se tratan entre sí de hermanos. Tienen un reglamento que prohíbe el ingreso de mujeres, salvo la celebración de fiestas y acontecimientos familiares, cuestión que podría emparentarse a la masonería “regular” que aún no tiene miembros femeninos. En uno de los capítulos, esto es tomado burlescamente al introducirse solapadamente Vilma y Betty, debiendo hacer pruebas de esfuerzo y sometidas a algunos golpes rituales. Usan un atuendo que consiste en un gorro elaborado con pestañas de búfalos, teñido de azul y adornado con cuernos. Usan un saludo secreto y tienen su propia canción.

En el capítulo en el que se hace referencia a la iniciación, el líder indica que los iniciados deben soportar una tanda de azotes, una prueba de fuerza y otra de resistencia.

Fuente: Gran Logia de Argentina

Deja un comentario

Blog de WordPress.com.

Subir ↑